lunes, 24 de noviembre de 2008

Volver a ser un niño.

En ocasiones querría volver a ser un niño, a un tiempo en el que el mundo era inocente o en el que quizá los inocentes eramos nosotros. Era un mundo en el que era sencillo distinguir a los buenos de los malos. Los malos eran los indios y los buenos siempre los vaqueros.

Volver a ser un niño para poder tener de nuevo esas miles de primeras veces. La primera vez que vi el mar. Eran las primeras horas de la mañana tras una larga noche de viaje. El sol provocaba incontables reflejos en esa enorme e hipnótica masa azul. No era consciente en mi absoluta inocencia de la magnitud real de aquella inmensidad. Todavía hoy recuerdo las sensaciones de aquella primera vez que vi el mar.

Volver a ser un niño y volver a leer por primera vez esos libros que te acompañaban al merendar. Ser uno más de Los Hijos del Capitán Grant, explorar 20.000 legüas en un viaje submarino, ser un correo del Zar como Miguel Strogoff, tan caballero como Ivanhoe y tan perdido como Robinson Crusoe. Noches en las que el sueño te encuentra escuchando el atormentado y cadencioso paso del Capitán Achab en la cubierta, mientras todos soñamos con encontrar a esa maldita ballena blanca. Una lista casi infinita de primeros libros y primeras aventuras literarias. Libros que nunca se olvidan.

Volver a ser un niño también desde un punto de vista enológico. Esos primeros vinos que consiguieron despertar en ti el interés, que estimularon algún resorte oculto escondido en tu cerebro. Desde esa niñez enológica sólo queda crecer, evolucionar, madurar. ¿Hacia dónde? Eso nunca se sabe. Hay miles de caminos a explorar, miles y miles de vinos a probar. Miles de vinos a beber.
Ese camino que cada uno hace como puede, como todo en la vida. Al principio todo es nuevo. Blancos, tintos, rosados, espumosos, generosos, dulces... toda una panoplia de colores, sabores, olores, formas de vinificación, uvas distintas, paises... ¿Paises? Sí, paises. Antes de llegar a meterte más en este mundo los límites del mundo conocido son Rioja, Ribera del Duero, oyes rumores de Jerez, Francia sólo significa Burdeos y Champagne; y Portugal, que hace Oporto. Y ya está, no existe nada más en el mundo que esos pequeños esbozos. Caminas, lees, bebes, aprendes y el mundo se hace cada vez más y más grande. Más paises, más zonas, más productores. Maravillosamente inabarcable como el mar de mi infancia.

Cuando todo es nuevo, todo te entusiasma; como a un niño pequeño ¿no creeis? Los vinos jóvenes, los que tienen más crianza, algunos grandes reservas tradicionales se cruzan en tu camino y los miras extrañado porque no sabes ni como mirarlos. Probar y probar, beber y beber. Aprender. Aprehender.
Sigo probando todo lo nuevo que puedo, pero con una base más firme que hace que estas pruebas sean mucho más controladas que en un principio. Ya no son pruebas alocadas sin orden ni concierto, si no que son pruebas dirigidas al aprendizaje. Zonas poco exploradas y sobre las que deseas aprender un poquito más, productores a los que quieres tomar la medida, variedades de uva en determinadas vinificaciones. Y entre tanta bebienda, como en la lectura, siempre le haces un hueco a los clásicos. Siempre hay que intentar hacer un hueco a esos vinos que son para ti un valor seguro y para los que siempre encuentras un momento de atención.

Todo esto daba vueltas por mi cabeza cuando un comentario de Miriam actuó como catalizador de estas ideas. ¿Cómo ha evolucionado mi gusto en estos años? Quizá se ha hecho más amplio. Al menos eso quiero pensar. Disfruto igualmente de vinos jóvenes, de vinos con mayor crianza y de vinos en diversas formas de elaboración. Sí es cierto que he aprendido a valorar lo increiblemente complejos que son los vinos blancos. Suelo decir que algunos vinos tintos han conseguido gustarme mucho, pero sólo algún vino blanco me ha conseguido enamorar.
La clave del vino que me gusta está en que intento valorar subjetivamente un vino en lo que es, en su entorno y en lo que pretende. No le pido lo mismo a un vino joven que a uno que haya sido elaborado de otra forma. No le pido lo mismo a unas uvas que a otras, a unos elaboradores que a otros y a unas zonas que a otras.
Puede parecer pretencioso que me cite a mi mismo, pero la vara de medir que se puede utilizar para mi gusto sigue siendo el post con el que me presenté.

Quiero pensar que mi gusto por el vino era en su inicio un enorme pegote de arcilla, que la bebienda ha ido esculpiendo para dar forma a lo que es actualmente. Sin despreciar ningún tipo de elaboración, si no viendola en lo que es y lo que pretende ser. Habrá que seguir bebiendo para seguir formando el gusto.

Aun así, en ocasiones, sigo echando de menos volver a ser un niño.




Nota: Este post ha sido escrito con alguna copa de uno de los vinos más potentes que he podido beber. Potencia esencial y, raro, me ha gustado: Château Bouscassé 2004. Ya os comentaré mis impresiones respecto a este vino en el próximo resumen mensual.

Créditos: La fotografía procede del site de Wili Hybrid en Flickr

25 comentarios:

cuatro especias dijo...

Hola Olaf:
Tienes una "vena" poética tremenda.
Es precioso lo que narras de la infancia y como lo vas ligando con el vino.
Yo opino que las vivencias de la niñez, crean esa memoria histórica, que nos ayuda a la hora de detectar olores, aromas...
En mi caso, crecí rodeada de campos, bosques, flores, madera, establos, coches, cera de suelos, limpia metales, perfúmenes, mar, tierra, lluvia...un millar de olores que hoy tienen gran importancia en mi trabajo y en mi vida diaria.

Esa infancia generosa, que nos aporta parte de la poca sabiduría que tenemos hoy.

No conozco ese vino, pero si otros muchos que se disfrutan como si fuesen un regalo del cielo.

Un abrazo

elbaranda dijo...

Bueno, bueno, bueno, José. La verdad es que a veces las diferencias de edad no alejan, sino que en el fondo compartimos experiencias.
No puedo estar más de acuerdo con tus "confesiones" y en casa más de una vez me dicen "¡no seas niño!", y les digo que si hay algo que nunca tenemos que perder es la capacidad de asombro, de sinceridad y de fantasía.
Aplicado al vino creo que todos podemos aplicarlo. Yo no dejo de asombrarme, suelo ser sincero en mis apreciaciones y sueño con mi vino 100 ;-)
Abrazotes majetes.

Olaf dijo...

4E, este post tan bien escrito es díficil que sea mio, soy demasiado de ciencias y esa vena tan poética no consguiría sacarla aunque lo intentase. Este post es de mi compañero Jose.

Por cierto Jose, enhorabuena, me ha gustado mucho leerlo. Ahora solo falta pensar en el futuro. ¿Que vino beberemos dentro de 20 años?
Saludos

Olaf

cuatro especias dijo...

Bueno jose: ya que el texto es tuyo, mil enhorabuenas por esa rama poética tan sorprendente.
Ahora dime un buen vino para un atardecer con una chimenea delante y con un buen "pata negra".
Espero tu sabio consejo
Un abrazo

José Luis Giménez dijo...

Hola 4E,
desde mi punto de vista los cimientos de las personas están en la infancia. Yo crecí en una ciudad dormitorio de Madrid, lo curioso es que había una superficie de campo enorme y a 5 minutos de mi casa había huertas, olivos, cabras, vaquerías... Como un pueblo, pero con cientos de miles de habitantes.
Con respecto a un vino de chimenea para un jamoncete pata negra, no te puedo dar ningún consejo sabio, porque mis consejos nunca lo son, pero recuerdo haber probado el pasado verano un par de vinos de "La Bota de" que en este momento se me antojan excelentes para esa situación.
Seguro que Olaf puede concretar más cuales eran concretamente los que bebimos en verano en la cata de Sarmientos+RayQ.
Saludos,

Jose

José Luis Giménez dijo...

Hola Mario,
creo que hay una serie de recuerdos que son prácticamente ageneracionales ;)
Por otro lado ¿un vino de 100? Espero no encontrarlo, después de eso ¿qué nos quedaría?

Saludos,

Jose

José Luis Giménez dijo...

Hola Olaf,
pues dentro de 20 años... Buff... con el ritmo de vida que llevamos yo no apuesto por que yo vaya a llegar en unas condiciones ni medio serias. Aunque intento que los flavonoides del vino blanco y el resveratrol y antioxidantes del tinto mitiguen los estragos del día a día ;) Por otro lado y con un poco de suerte espero que alguno de los vinos que tengo en la nevera y que lo bebamos juntos los usual suspects.

Saludos,

Jose

José Luis Giménez dijo...

Y ahora mensaje para todos los que caigan por aquí.
Gracias por leeros el largo y denso post, si bien este no es más que un continente para otro contenido. ¿Uniendo este post al comentario que hizo Miriam en otro post cómo veis que ha evolucionado vuestro gusto? ¿Estais en la línea que ella apunta de comienzo por vinos jóvenes/cosechero para evolucionar hacia crianza/reserva o estais siguiendo una línea distinta?

Saludos,

Jose

elbaranda dijo...

José, respondiendo a tu pregunta sigo por la senda de mi infancia en la que había un interés por el descubrimiento, la curiosidad.
Hoy sigo por ese camino. No evoluciono de vinos jóvenes a vinos envejecidos, me sigo asombrando con un MC, con un Gr, con un blanco del 64 o con uno del 2007,... ¡Y que siga durando la bendita curiosidad!.

Olaf dijo...

El mundo del vino es tan amplio que siempre queda mucho que aprender y explorar. Lo único es que vas creándote ideas y hay zonas que visitan mucho mi copa y otras que menos, sobretodo por cuestión de bolsillo, no me gusta que el fregadero se beba mis euros.

Los vinos de la cena de RayQ fueron dos de las mejores botas y sin duda perfectas para esa situación, la nº1 de Amontillado y la nº10 de manzanilla pasada.
Saludos

Olaf

PD. He encontrado una nueva solución para los vinos que no acaban de convencer, a parte del tradicional guiso de carne, ayer preparé una reducción con cierto vino de mucha potencia que ha quedado bien rica, con un color precioso y va de maravilla para pulverizar sobre una ensalada, por ejemplo.

La Guarda de Navarra dijo...

¡YO TODAVIA SIGO SIENDO UN NIÑO!
y en el mundo del vino espero serlo toda la vida. Huyo de los expertos, de los gurus. Me acerco a los aventureros, a los que me aporten algo.
Inocencia y humildad son necesarias para aprender y yo, como niño, ansío conocimiento, me gusta revolver, curiosear, probar lo que otros aborrecen para grabar sensaciones, etc,etc. Me divierte esto y el día que no lo disfrute seguro que estaré muerto.
Todos los días descubro que me queda un universo entero para recorrer y los que se creen que lo saben todo me dan pena.
Enhorabuena por el post.

José Luis Giménez dijo...

Gracias por el apunte de "La Bota de", no suelo apuntar casi nunca y tengo la memoria como una cacharrería ;)
Esa reducción que dices, ¿es tal cual o le añades algo?
Por otro lado si el vino no es un tablonazo le añades azúcar, canela en rama alguna monda de cítrico... y unas peras y ya tienes postre ;)
Si no tienes peras... pues casi tienes Glühwein #-D
Saludos,
Jose

José Luis Giménez dijo...

Hola LGN,
y ¿ha cambiado tu forma de acercarte al vino o tus gustos han evolucionado de alguna manera concreta desde que comenzaste en esto del vino?

Saludotes,

Jose

José Luis Giménez dijo...

Ay! 12+1

Jose

Olaf dijo...

Sin mas, reducción en un cazo de acero a fuego lento para que no salte demasiado, hasta que quedan no mas de 15 cl. Ha quedado un líquido rojo precioso, de sabor muy intenso, por eso lo uso solo en pequeñas cantidades cuando preparo la vinagreta de la ensalada. Pensaba ponerle algo de azucar y destinarlo a un foie o algo así, pero como era un vino que debía tener ya de por si algo de azucar residual, quería ver como quedaba por si solo el "concentrado de vino concentrado". Se le han ido los aromas a café con leche y tofe que lo hacían tan poco apetecible, y el mogollón de alcohol que cargaba se lo quemé (no veas la fogata cuando acerqué el mechero).
Saludos
Olaf

José Luis Giménez dijo...

:-D Sería de esos vinos en los que el alcohol siempre está bien integrado
:-D

Saludos,

Jose

La Guarda de Navarra dijo...

Respondiendo a la pregunta, podría decirte que mitad y mitad.
Los vinos que me han gustado siempre, los originales, ahí siguen, y, por supuesto, he evolucionado en mis gustos. ¡Que remedio! Incorporación de nuevas variedades, nuevos patrones, abandono de ciertas técnicas e innovación constante, contacto con distintas D.O., acceso a vino internacional más asequible, ...
Recuerdo aquellos reservas que andaban por casa hace 25 años y nada tienen que ver con los actuales, es una pena.
Quienes siguen anclados en el pasado no pueden disfrutar del vino en plenitud pues desconocen el presente y en el mundo del vino es fundamental probar todo lo que caiga para dibujar con cierta exactitud el paladar de cada cual.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Bonito texto, Jose! Y no puedo estar más de acuerdo contigo. De hecho yo creo que estoy volviebndo a la infancia o, para ser exactos, a cualquier momento de mi pasado cada vez que acerco la nariz a una copa de vino. Estamos hecho de nuestros recuerdos y muchos de ellso tienen que ver con el olfato, con la vista, con el gusto, con el tacto...Y todo eso se activa, hemos aprendido a hacerlo!, cada vez que probamos un vino e intentamos comprender qué hay en él.
Ése es un aspecto que agradezco especialmente a este mundo, que no sólo me aporta antioxidantes para el cuerpo, sinó que también ayuda a entrenar mi memoria!
La otra cosa buena, claro, es que esto del mundo del vino genera un aprendizaje tan continuo y sin fin que es que no podemos parar quietos, vamos.
Un abrazo
Joan

José Luis Giménez dijo...

Respuesta que puede ser conjunta para LGN y Joan, pues ambos me habeis llevado a un mismo pensamiento.

Es curioso esto del vino. Me parece uno de estos campos de conocimiento, con disfrute vinculado, en los que despojados de cualquier atisbo de falsa modestia todos tenemos claro que cuanto más aprendemos, más nos queda por aprender.

Es como si por cada pequeña parcela de conocimiento que adquirimos esta nos abriera otra puerta hacia zillones de enormes parcelas que desconocemos.
Me gusta :)

Saludos,

Jose

J. Gómez Pallarès dijo...

Mihi quoque placet!!!
Iohannes

Tony dijo...

Muy bueno el post, y muy buena la canción.

Que recuerdos ...

cuatro especias dijo...

Olaf y Cia:
No consigo localizar unos vinos:

1- pinot noir (Borgoña). Villages. Chambolle musigny de pacalet.
2- Un champagne con base chardonay: Pierre Gimonet fleuron 2002

Ni siquiera en la boutique del gourmet del corte ingles los hay.
¿sabeis donde los puedo localizar para comprar?

Gracias, di por hecho que el corte los tendría pero no ha sido así.

¿me ayudais?

Un abrazo

cuatro especias dijo...

De nuevo aquí:

En respuesta a vuestra pregunta:
Tengo 2:

1-Me encanta descubri lo nuevo, investigar nuevos olores...

2- hay vinos que ya me tienen hechizada y a los que dificilmente renuncio, esos reservas especiales, para momentos especiales.

Pero al final, sigo buscando siempre, tratando de probar algo distinto y de encontrar ese vino milagroso que pocas veces se llega a dar con él.

Un abrazo

Olaf dijo...

4E, para no andar publicitando por aqui, te mando un e-mail con las coordenadas de los vinos.
Saludos

Olaf

cuatro especias dijo...

Muchas gracias