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miércoles, 3 de junio de 2009

Erdbeeren und Spargel

Estas dos palabras son las que uno más fácilmente puede encontrarse al ir al supermercado, o al dar una vuelta por la plaza del mercado, al comer en la mensa, en cualquier restaurante o simplemente de camino al trabajo al pasar por al lado de alguna de las granjas que hay de camino. Fresas y espárragos, se adueñan de la gastronomía local al llegar el mes de Mayo. Pues bienvenidos sean, ya que son dos cosas que me encantan.

Durante todo este mes he podido disfrutar de buenos y ricos espárragos y ahora comienzan las fresas locales, que simplemente son ESPECTACULARES, no necesitan ni azúcar ni nada, con quitarles las hojillas y lavarlas un poco basta para disfrutar de estos caramelitos. Supongo que con nata de esta que también esta bastante buena aqui en Alemania deben de estar de lujo, pero de momento trato de evitar esas calorías. Con lo que cuesta encontrar buenas fresas en España, es un gustazo disfrutar de estas pequeñas fresas de intenso sabor y, sobretodo, a precios comedidos. Porque en España también puedes encontrar muy buenas fresas, pero eso si, te puede salir la minibandejita por un riñón. Como este fin de semana he podido disfrutar de ambas cosas, aquí os relato un poco de que las he acompañado.

Los espárragos no resultan fácil de maridar. Tienden a dar sabores metálicos no del todo agradables con el vino. Pero bueno, como he dicho en otras ocasiones, no es que sea yo un maniático de los maridajes. Estando en este país, he tirado de lo que tengo mas a mano, rieslings. En este caso de uno que me ha parecido magnífico, el Pfalz riesling trocken 2007 de A. Christmann. Un Qba (por tanto baratillo) que os recomiendo a todos, de los que llaman la atención (este si que esta disponible en España de la mano de vinialia). Debo advertir que no es una bomba frutal y puede que mas de uno no comparta conmigo el entusiasmo por este vino, mas bien anda por la austeridad mineral, con unos suaves cítricos de fondo, al segundo día si que muestra algo mas de membrillo e incluso notas florales. Pero donde mas me ha gustado ha sido en boca, una tremenda acidez que le garantiza una buena evolución, buen volumen en boca y final largo y mineral. Con un poco mas de botella para que gane algo de complejidad en nariz puede acabar siendo un vino fenomenal. En este caso no creo haber encontrado una gran armonía con los espárragos, si no mas bien que el vino se impone sin problemas, de forma que no noté para nada sabores desagradables y pude disfrutar de ambos productos perfectamente.

No quiero que parezca que todo lo que bebo en básicos alemanes es maravilloso, por lo general el nivel es bueno o muy bueno, pero alguna decepción si que me encuentro. Como por ejemplo un Blau Schiefer 2007 de Dr. Loosen que bebí la semana pasada y que sin estar malo, simplemente prefiero otros. Nariz afrutada y agradable, pero en boca algo falto de nervio, "sencillo y para agradar" sería el resumen. Y ahora ando con un Kruger-Rumpf Munsterer riesling trocken 2007 Que de primeras me asustó con un contenido carbónico realmente desconcertante. Lo intenté eliminar con el vacuvin y comenzó a salir espuma! A mi las burbujitas, solo me gustan en los espumosos y esto se supone que no lo es. Al segundo día, ya mas “tranquilo”, el vino no esta mal, muy mineral, fruta blanca, suaves cítricos y una bonita amargosidad en boca y mucha piedra. Buena acidez y un final quizás algo corto. Rico sin el gas. Ambos vinos andaban por los 9-10€.

Y las fresas? Con que nos las tomamos. Bueno, pues un día me quedaba algo de sekt en la copa que había sobrado durante la cena y aunque no soy muy amigo de tomar vinos secos con dulces, hice la prueba en este caso y he de decir que la cosa no funcionó del todo mal. El vino en cuestión era el Geheimrat Dr. Albert Bürklin Brut 2007, un espumoso elaborado a partir de las castas tradicionales en Champagne, así que nada de riesling en este sekt de Bürklin Wolf. En un principio el vino se muestra de modo correcto, agradable, pero quizás demasiado sencillo. Me comentaron que acababa de ser embotellado hace escasas semanas, puede que sea la razón. La aireación le viene bien y va ganando en complejidad, saliendo notas frutales de albaricoque e incluso fruta roja (no se cuanto Pinot Noir y Menieur lleva) y sobretodo se torna bastante floral. En boca el carbónico quizás necesite algo de botella para redondearse, tiene buena acidez y un punto amargoso final agradable. La botella se bebió con facilidad, pero si pensamos que cuesta sobre los 20 €… no creo que repita. Hay burbujas mucho mas interesantes en el mercado. Eso si, con las fresas se comportó bastante bien y en este caso la pareja si que funcionó en conjunción, realzando el vino el sabor de las fresas y las fresas el del vino. Como quedaba poco sekt hubo que ir a buscar alguna otra botella, en este caso me fui a Vouvray a por una botellita del François Pinon cuvée botrytis 2005. Un vinazo, donde los 152 gr/L de azúcar se soportan con gran elegancia por una muy buena acidez. La nariz es compleja, con notas de mandarina, algo de orejones y mucha flor blanca, fresca y mineral, invita a beber y a disfrutar. Quizás demasiado vino para las fresas, este vino es casi un postre en si mismo. Un moscatel de la Axarquía hubiese estado mejor, pero no tenía ninguno a mano, así que simplemente disfruté del Vouvray.

domingo, 18 de mayo de 2008

La Rieslingada, por fin

El pasado 8 de marzo, después de la calçotada en Porrera, nos juntamos para cenar en torno a un tema, LA RIESLING. Lo que comenzó hace unos años entre Domi y yo como una propuesta por compartir un par de rieslings, al final se ha materializado en esta especie de orgía con La Diva que voy a tratar de relatar. Resumir este pequeño acontecimiento resulta complicado, ya que no era una cata en plan serio, si no que se trataba de una cena durante la cual haríamos un recorrido por esta variedad en los Luis Pablodistintos rincones. El acto comenzó con una rápida y didáctica presentación de Luis Pablo (Herr Direktor, en la foto) sobre la riesling en Alemania. Para a continuación comenzar con el desfile de vinos y platos. Aquí os dejo el listado de los vinos de la noche, 4 paises, 23 vinos distintos, 29 botellas y unos 25 adultos, si no me fallan las cuentas.

ALSACIA

Domaine Schoffit St. TehoboldGC Rangen, 2005

Dom. Ostertag Muenchenberg Grand Cru 2003

Gerard Schueller Grand Cru Pfersigberg 2004

Trimbach cuvée Frederic Emile 1999

Louis Sipp Vendnages Tradives GC Kirchberg de Ribeauville 2000

Trimbach VT 1998

Dopff au Moulin VT 1998

AUSTRALIA

Grosset Polish Hill, Clare Valley, 2007

AUSTRIA

Schloss Gobelsburg Riesling Heiligenstein Erste Lage, 2004

Weinrieder Schneiderberg Riesling Eiswein 2003, Austria

ALEMANIA

Saskia Prüm Trocken, 2006, Mosel

Espumoso de Barzen, Mosel

Schlossgut Diel, 2000 Riesling Sekt, Nahe

Barzen Auslese Trocken Alte Reben ,2005, Mosel

Maximin Grünhaus Trocken, 2006

Schossgust Diel Burberg Dorsheim GC (magnum), 2003, Nahe

Burklin-Wolf Ruppertsberger Gaisböhl GC, 2001, Pfalz

Heymann Löwenstein Röttgen Alte Reben GC, 2002, Mosel

Egon Müller Scharzhofberger Kabinet, 2006, Mosel

Egon Müler Scharzhofberger Kabinet, 1998, Mosel

Grans Fassian Trittenheimer Apotheke Riesling Auslese 1990 Godkapsel ***, Mosel

Barzen BA 2003, Mosel

Fritz Haag Braunberger Juffer Sonnenuhr Auslese, 1997, Mosel

Y aquí os dejo un mapa donde salen todos los vinos que se bebieron y donde he tratado de localizar todas las viñas que he podido de la lista. Recomiendo abrirlo en google earth para ver desniveles y fotos que hay colgadas de las viñas:


Ver mapa más grande

Comenzamos con los dos espumosos. El de Barzen, bastante discreto, pero el de Diel mucho mas serio. Es un espumoso original, completamente apartado de cavas y champagnes. Frutos secos en nariz, algo de lias, fruta blanca y alguna punta cítrica sobre una dominante mineralidad. En boca muy seco, contrasta con el leve dulzor de la nariz, marcada acidez y carbónico bien integrado. En retronasal aparecen notas de hidrocarburos, dejando un recuerdo mineral. Largo y peculiar.

Luego atacamos el Polish Hill 2007. Nariz tropical, piña y citricos, alguna nota herbácea, almendras amargas y un correcto paso por boca, correcta acidez. No pagaría lo que cuesta, muy normalito, quizás demasiado joven?

Saltamos a Austria con el Gobelsburg 2004, bastante intenso en nariz, fruta blanca madura, citricos, bastantes flores, buena mineralidad, curioso en boca, daba alguna nota amargosa ¡ de frutos secos, buena acidez y bastante largo, invitaba a repetir. De los que me gustaría volver a catar con calma.

collage

Y pasamos a Alsacia. Los alsacianos secos, mostraron un buen nivel, pero para mi gusto, me quedo con la austeridad alemana. Estos vinos del sur del Rin, en ocasiones se me hacen algo pesados, alcoholes elevados que sobretodo me son mas molestos en boca. De todas formas hubo vinos muy interesantes. Como el Schoffit Saint Theobold, uno de los que mas me gustó, amplio, complejo, dulce por momentos en nariz, pero completamente seco en boca, con buena acidez y una mineralidad muy marcada. Muy largo y con personalidad. El Trimbach Cuvée Frederic Emile 1999, un vino curioso, dulzón y embriagador en nariz, con orejones y fruta madura, comenzaba a petrolear, pero luego golpeaba en boca con una marcada acidez. Guardé un poco para mas tarde y había mejorado mucho, ganando en complejidad en nariz y redondeando esa boca, que de salida parecía un poco falta de armonía. Con el Ostertag, llegaba un estilo distinto. Elaborador biodinámico, dejaba su impronta, creo que los que no tocan mucho el sulfuroso, confieren a sus vinos unas narices un tanto peculiares, que pueden gustar o no. Yo las tolero bastante bien y las disfruto, pero esa licorosidad puede molestar a mas de uno incluso algunas notas cetónicas, pero también estaban unas bonitas notas de pan recién cocido en nariz y alguna nota floral de azahar, notas cítricas de pomelo y minerales. La boca era mas corta que la nariz, buena acidez, pero decepcionaba un poco en general ante una nariz tan curiosa. Y otro de los que llevaba poco sulfuroso era el de Gerard Schueller Grand Cru Pfersigberg 2004, muy rico, calcareo en la nariz, marcada mineralidad, leves notas ahumadas, buena fruta madura, musculoso en boca, completamente seco y de nuevo devolvía esas sensaciones minerales de la nariz, en este caso arenosas. Bastante distintos los 4 vinos, me costaría decantarme solo por uno.

Y comenzaron los alemanes, primero unos básicos, que rindieron a buen nivel, como ese Saskaia Prüm Essence trocken 2006, que anunciaba un cambio de estilo, mas austeros, menos alcoholicos, mas fruta tirando a blanca y a citricos. Luego asómo el ya conocido Barzen Auslese Trocken 2005, seguido del diel BW Schlossgut Diel Burgberg 2003, en formato magnum. El vino se decantó unas cuantas horas, pero conservaba bastante carbónico, a simple vista se hacía notar. Un vino bastante floral, con notas citricas y de piña madura, algo especiado y buena mineralidad, como a tiza. En boca, el carbónico me molestaba un poco, sobretodo porque me extraña que siendo un 03 esté todavía tan presente, buena acidez, completamente seco, sobretodo para ser de ese año, bastante largo. Y de Nahe al Palatinado, con el que fue para mi, uno de los vinos de la noche, el Burklin-Wolf Ruppertsberger Gaisböhl GC, 2001. La nariz comenzaba a petrolear sutilmente, entre notas cítricas, cáscara de naranja, pomelo, leves notas especiadas y mas mineralidad. Fresco en nariz, y en boca, donde muestra buena amplitud, acidez y mas piedras, completamente seco. Largo, para no cansarse de él, creo que esta en buen momento para comenzar a disfrutar de él. Había que seguir, transición hacia dulces que hicimos con el Heymann Löwenstein Röttgen Alte Reben GC, 2002, según parece en Mosela los grosses gewächs no son garantía de vinos completamente secos. Con Xgr de azucar residual, el vino aparecía con un color mas dorado que los anteriores, más maduro y goloso en nariz, intenso, mucha fruta madura, citricos, piña incluso algo de melocoton, hidrocarburos en armonia con notas florales y ahumados. Muy complejo. En boca marcada acidez, sobre el dulzor residual, perfecto y bonito equilibrio, mucha mineralidad pizarrosa y muy largo. Este fue otro de los que me impresionó, he de repetir.

dopff Volvimos a Alsacia con unos vendimias tardías, maduros y excelentes. El Dopff del 98, unTrimbach del 98 y el Sipp Kirchberg de R. del 2000. Algo mas maduro y carameloso el Trimbach, quizas me quede con los otros dos, mas minerales y florales, con notas citricas que armonizaban el conjunto.

Y de nuevo Alemania, donde pudimos comparar la evolución de estos vinos, con un Egon Müller Scharzhofberger Kabinett del 2006 y otro de 1998. Por desgracia, al del 98 le faltó mucho aire para poder mostrarse, pero si que pudimos ver una nariz muy floral, frutal y agradable en del 2006, con el dulzor bien perceptible, tanto en boca como en nariz, estaba rico y disfrutable, pero, en cierto modo, era algo simple, carecía de la complejidad que la botella le da. Pero como digo, el del 98, estaba muy cerrado cuando le llegó el turno y daba pura gasolina, complicado encontrarle nada mas, se podía ver algo de jazmín y poco mas. En boca si que estaba delicioso, ya era prácticamente un vino seco, con su acidez, su mineralidad...

EM y GFY ya acabando, el que fué, para mi el vino de la noche, el Grans Fassian Trittenheimer Apotheke Riesling Auslese 1990 Godkapsel ***. Puro equilibrio en todas sus fases. Me cuesta describirlo por la complejidad y profundidad de su nariz. Frutos amarillos bien maduros, en equilibrio con frescos cítricos, flores, hidrocarburos, mineralidad a raudales. En boca más equilibrio, el azucar en perfecto equilibrio con la acidez, mucho volumen, mucha mineralidad. No te cansas de él.

Por ahí circulaba un beerenauslese del 2003 de Barzen. Nariz cítrica, punzante casi, con mucho pomelo y cáscara de naranja, tambien notas mielosas y una mineralidad bastante presente. Los hidrocarburos todavía no daban señales de vida. En boca, no se si se vió perjudicado por el vino anterior, o por las maldades de la añada, pero no acabó de convencerme, la acidez correcta, pero tenía una amargosidad y un dulzor demasiado presente. Me recordaba a mermelada de naranja (es lo que tengo apuntado).

Y un eiswein austriaco, el Weinrieder Schneiderberg Riesling Eiswein 2003, maduro, dulzon, pero agradable. Muy floral en nariz, con una boca untuosa pero con correcta acidez, mas dulce que el anterior, pero en este caso me ha parecido algo mas equilibrado. Creo que estos 2 últimos vinos tendrían que haberse bebido en otras circunstancias y a solas. Ya que era muy complicado competir con el equilibrio del Grans Fassian.

Y el último vino fue el Fritz Haag Braunberger Juffer Sonnenuhr Auslese, 1997, por desgracia hubiese necesitado mas tiempo para abrirse. Además aparecía por ahí un leve aroma a TCA, sin duda el vino no estaba en las mejores condiciones. A pesar de todo, aunque en nariz no aparecía muy expresivo, en boca si que dejaba claro que era un gran vinazo con gran equilibrio. Una pena, podía haber sido un broche final excelente, a los rieslings. Porque para rematar la faena, Fede había traido un Morgan's Vintage Port 1970, que nuestro amigo Godoy consiguió abrir con maestría y que estaba excelente.

Bueno, lo pasamos muy bien. Quizás demasiados vinos para tan poco tiempo, que no permitieron disfrutar debidamente de las últimas joyas que aparecían (si algún dia vuelvo a organizar algo así, he aprendido la lección). He de recalcar que esto no fue una cata profesional. Que fue una cena con amigos, acompañada de vinos de esta uva que tanto nos gusta. Y espero que al menos nos llevásemos todos una idea de lo que esta uva puede dar en sus distintos suelos.

Quiero agradecer a Dominic por ser tan buena anfitriona, a Fede-Vidal por su ayuda organizativa, a Luis-Pablo y Damià por su colaboración, a todos los asistentes por sus aportaciones y su compañía y al personal del restaurante Can Carlets de Porrera por soportarnos y permitirnos estar "como en casa" en su restaurante.

En fin, mas vale tarde que nunca. Lo tenía medio escrito desde hace muuuucho tiempo, sobretodo las notas de cata, ya que las notas que tomé fueron muy escuetas. No había tenido tiempo de darle forma a todo.

corchos

jueves, 24 de enero de 2008

Weingut Barzen

Tengo amigos que se sorprenden al saber que en Alemania se hacen vinos. Pues si, si que se hacen y en el caso de los blancos hay que reconocer que lo bordan. Voy a comenzar con una pequeña introducción a lo que son los vinos alemanes. Las zonas productoras alemanas se encuentran casi en el extremo norte para que se pueda dar la maduración del vino y puede que sea esta una de las características que le confieren ese carácter tan especial. En estos vinos siempre juega un papel importante el equilibrio entre el azúcar y la acidez, permitiendo en las buenas añadas vinos de auténtica clase mundial.

Reil Los viñedos se encuentran principalmente en las escarpadas orillas de los ríos Mosela y Rin. El clima a orillas del Rin es siempre mas suave, los inviernos son menos fríos y esto facilita en cierto modo el cultivo de la vid. La variedad principal es la fabulosa Riesling, capaz de expresar terruños como pocas uvas, seguida de la menos arriesgada y productiva Müller-Thurgau y la Silvaner. Eso en blancas, en tintos domina la Spätburgunder (Pinot Noir) que ha triplicado su área de plantación en los últimos años (¿cosas del cambio climático?).

La nomenclatura de los vinos alemanes puede resultar algo complicada, no solo por los interminables palabros en alemán, si no también por la cantidad de clasificaciones que hay. Vamos con un pequeño vocabulario explicativo de lo que nos podemos encontrar en una etiqueta. Lo primero es si se trata de un QbA o un QmP (me salto los Tafelwein o Landwein, categorías básicas de vinos de mesa):

-Qualitätswein bestimmter Anbaugebiete (QbA): La traducción viene a ser vino de calidad de una región de producción determinada. Algo así como un vino con denominación de origen, pero de calidad básica (y muy variable entre firmas). Se permite chaptalización (adición de azúcares al mosto).

-Qualitätswein mit Prädikat (QmP): Vino procedente de uvas naturalmente maduras. No se permite chaptalización. Dentro de esta clasificación, dependiendo del grado de maduración con que se recoge la uva tenemos:

Kabinett: Suelen ser secos o semi-secos y llegar a ser grandiosos vinos.

Spätlese: Traducción literal, "vendimia tardía", mas corpulentos que los kabinett, pueden ir de completamente secos a dulces.

Auslese: De uvas mas maduras que los spätlese, casi siempre con azúcar residual, aunque hoy en día también se encuentra la versión totalmente seca. La guarda para los dulces se hace casi indispensable.

Beerenauslese (BA): Elaborados a partir de uvas botrytizadas (un tipo de podredumbre). Dulces y magníficos.

Eiswein: Vino de hielo. Se elabora a partir de uvas (de calidad BA o TBA) que se congelan en las cepas de forma natural. Muy dulces, pero, en los buenos ejemplos, con una gran acidez, son vinos extremos. Cada vez mas escasos, debidos a este supuesto cambio climático.

Trockenbeerenauslese (TBA): Elaborados a partir de uvas botrytizadas y pasificadas recogidas a mano y seleccionadas grano a grano. Son vinos caros y escasos, una joya que suele venir en pequeñas botellas y que constituyen experiencias inolvidables en los mejores casos.

Luego vendría otra etiqueta, un poco en paralelo, que sería la de Grosses Gewächs (Erstes Gewächs en Rheingau), que corresponde a vinos secos, de gran calidad, con un grado de maduración mayor que los Spätlese y que proviene de un pago privilegiado (Erste Lage, viene a ser algo como el grand cru francés).

Menudo lío de palabros. Si además viene seguido de la palabra Trocken, es que se ha fermentado completamente y no se ha dejado nada de azúcar residual. Si además la cápsula es dorada y el precio es muy elevado, eso no es casualidad. Se trata de alguna cuvée que les ha quedado especialmente bien y la marcan con esa cápsula (Goldkapsel). Cantidades limitadísimas y precios elevados garantizados. Si encima esa cápsula es mas larga de lo normal, pues todavía mas caro y mas limitado. ¡Como son estos alemanes!

Menudo rollo, vamos con los vinos de Barzen. Bodega situada en la localidad de Reil (la foto de arriba), donde la familia Barzen elabora vinos desde hace mas de 500 años. Suelos pizarrosos y cepas viejas en inclinadas pendientes según la tradición alemana. Y estos son los que he probado, de momento:

collage Barzen Barzen Spätlese Trocken, 2006. (12.5%).

Amarillo pajizo con leves reflejos verdosos. Brillante.
Bonita nariz muy varietal, notas citricas, algo de piña, pera tendral, tambien asoman algunas flores blancas y un fondo de imponente mineralidad, pedernal.
En boca es completamente seco, al principio muestra restos de carbónico, pero rebajándolo en la copa deja ver un vino con peso, con una marcada acidez y dejando un agradable final mineral. Muy buen vino para comer con él y buena RCP.

Barzen Auslese Trocken, Alte Reben, 2005. (13.5%). Alte Reben hace referencia a que se elabora a partir de viñas viejas. La nota de cata de este vino es de las que he perdido. Me queda otra botella, por suerte. El caso es que el vino estaba impresionante. Se bebía de maravilla y con la aireación se venía cada vez mas arriba. Mineralidad marcada, pero en equilibrio con una fruta muy bonita en nariz. Seco en boca y con excelente acidez y corpulencia. Largo, invitaba a rellenar la copa.

Barzen Auslese, 2003. (8.5%).

Aparece con un bonito color amarillo pajizo pálido muy brillante.
Nariz muy cambiante. Lo abrí unas 6 horas antes del consumo, pero dejé un par de copas en la botella que bebí 3 días después. Desde el principio muestra una nariz muy interesante. Comienza mas frutal, con fruta blanca, algo de cítricos, alguna nota de azahar y con la mineralidad al fondo, que conforme pasa el tiempo va tomando mas y mas presencia. 3 días después, incluso empieza a dar alguna nota de aceite de máquina y algunas notas terrosas de champiñón, bastante marcado.
En boca sufre de lo mismo que casi todos los 2003 alemanes, tiene buena acidez, pero puede que algo corto (comparativamente con otros alemanes de otras añadas, quiero decir). Lo guardaría unos años mas para ver como va integrando el azúcar con la acidez. Acompañó perfectamente a un mi-cuit de foie (en muy bonita armonía).

barzen libro

Y termino con una reflexión-duda. Los vinos alemanes y ese dulzor, han provocado que durante años fuesen descartados por los consumidores, ya que no casaban bien con la comida o al menos eran complicados de maridar. Parece que los jóvenes elaboradores alemanes están tratando de ganar mercado embotellando cada vez mas vinos completamente secos. Nada que objetar, son vinos que se beben de maravilla, que acompañan la comida muy bien. Pero, ¿como envejecerán? ¿Llegarán a la excelencia de sus versiones dulzonas? Yo, personalmente, creo que sigo prefiriendo un buen kabinett, con su graduación bajita, con su puntita de azúcar residual, creo que a 10 años vista, ganaría a un auslese trocken o a un spätlese trocken. No se, no tengo experiencias con las versiones secas envejecidas. Si alguien tiene, me que corrija. Y si no, ya experimentaremos.

Olvidaba, estos vinos solo se venden en Alemania y en España. Podéis encontrar información sobre su distribución en la web de Barzen, donde encontraréis mas interesantes informaciones sobre esta bodega, completamente en castellano! También he encontrado los vinos en Coalla y en Reserva y Cata en Madrid.