lunes, 26 de enero de 2009

Perdonen las disculpas.

No lo entiendo. De todas las disciplinas de conocimientos, campos del saber y cuestiones en las que los humanos repartimos nuestros momentos de ocio creo que el vino es en el único en el cuando alguien no está lo suficientemente versado, se disculpa. No lo entiendo.

Basta que en cualquier mesa alguien apunte tu interés hacia este mundo para que otros contertulios se disculpen con turbamiento y afectado sentimiento de culpa.
Hay personas a las que les gusta ver aterrizar aviones, ver pasar trenes, la horticultura, los jardines de inspiración Zen (und elf?), pintar, cantar, bailar, correr o cualquier tipo de deporte. Hacer puzles, punto de cruz, tocar instrumentos... Hay millones de actividades vinculadas al ocio, pero nadie se disculpa por no saber ni un ápice acerca de ellas, sin embargo sí se disculpan por no tener unas nociones acerca del vino. No lo entiendo.

Más alla de ser una actividad de ocio puede observarse como una cuestión razonablemente intelectual. ¿Se disculpa alguien por no saber lo suficiente de la dinastía de los Omeyas, filosofía presocrática o el Siglo de Oro? Bueno, en estos tiempos que nos ha tocado vivir lo que se observa es que la gente saca pecho exultante y orgullosa de su ignorancia supina, pero ese es otro tema. Quería decir que no por desconocer otros temas la gente (y yo me incluyo) se disculpa con azoramiento, sin embargo con respecto al vino la frase más habitual es algo como esto: "Bueno... yo no entiendo... me gusta sí y distingo lo que me gusta de lo que no, pero no entiendo".

Pues yo no lo entiendo, de modo que perdonen las disculpas.

Ahora, unos vinos:

- José Michel Brut. AOC Champagne (18.9 EUR) L11 07
Porque lo merecemos. Porque lo necesitamos.
Decido comenzar el año quitándome el sabor ferruginoso del año anterior y comenzar bebiendo champagne no parece una mala forma.
Un champagne sencillo. Intensas notas de tahona, cáscaras de avellana y pomelo. Es un vino tan sencillo que es para bebértelo de dos en dos y tamaño magnum.

- Argile Rouge. Bouscassé. AOC Madiran (14,8 EUR)
Fruta roja madura en licor, con un deje ferroso y un ligero toque balsámico y suavemente herbáceo. De trago terroso. Me lo esperaba con más caracter.

Interrumpo la crónica vínica con uno de mis pensamientos paralelos (mantegamos la palabra cuadrisilábica, ¿sí?)
¿Cuándo ha ocurrido? Sí, ha ocurrido pero no sé cuando ha sucedido. ¿Cuándo se ha instalado la estulticia en nuestras vidas sin nuestro permiso pero con nuestra acomodada aquiescencia?
Este invierno está siendo durillo, pero más por la falta de costumbre que por otra cosa. Nos habiamos acostumbrado a inviernos que ni chicha, ni limoná y esta está siendo un invierno como Dios manda.
La cosa viene porque ahora resulta que cuando hace frío, llueve o nieva todos los gobiernos forales, autonómicos y nacionales nos dicen que nos abriguemos, que vayamos con cuidado, que pongamos las cadenas al coche, que... ¿¿ ??
Análogamente cuando llega agosto nos dicen que bebamos líquido, que nos pongamos a la sombra, que... ¿¿ ??
¡La madre que nos pa...! ¿Estamos todos tontos o qué? Milenios de involución y ahora nos tienen que volver a decir que en verano hace calor y en invierno frio. De pasmo oiga. Volvemos a la adquisición del conocimiento por observación de la naturaleza; ruleta rusa del tiempo con salto hacia atrás de 3000 años.
Espero no estropear ninguna primicia de político alguno, pero antes de que ellos lo digan ya lo digo yo: La tierra no es plana.
Lo dicho, tenemos la estupidez sentada a la mesa todos los días y la damos de comer.

En fin, que iba yo pensando estas cosas un día en que la nieve colapsó Madrid; adelantando a 40 Km/h por la autopista (¿?), con medio coche pisando nieve y la otra mitad pisando asfalto. Como quiera que no soy yo un Calleja de la vida, ni un Hakkinen al volante, mejor me refugié en carriles más tranquilos (los de 20 Km/h me refiero) para llegar a casa y cenar algo sensato. Hice un rápido sarmale de acelga, con relleno de arroz, champiñones y bacon; y para acompañarlo, el siguiente vino:

- Domain Chancelle, L'Epine 2007. Lydie et Thierry Chancelle. Appellation Saumur Contrôlée (8 EUR)
Qué Sauvignon Blanc tan distinto pensaba yo mientras bebía... ¡cómo que es Chenin Blanc! Bueno, un lio se lo hace cualquiera...
El caso es que en este vino encontramos junto a las flores blancas, un intenso olor a pradera por la mañana, una firmeza destacable y una acidez que no lo hace apto para todos los públicos. Se despide al beber con un ligero amargor que termina de darle una dimensión extra. Muy agradable este vino que compré a ciegas. Para repetir.

Esta botella se vino acompañada de esta otra:

- Domain Chancelle, Les Guillemonts 2007. Lydie et Thierry Chancelle. Appellation Saumur Champigny (10 EUR)
La griposa desgana de la dependiente me animó a comprar este vino. Vino sencillo, sin pretensiones, como un vino joven o maceración carbónica; fueron estos últimos los adjetivos que se le cayeron a la vendedora acerca del vino y a mis oidos le sonaron elogiosos, dado como está el patio.
Pues exactamente esto es. Un vino sencillo, con notas de fruta roja, caramelo ácido de fresa y violetas con un algo de aceituna negra. Ligeramente áspero en boca y con unas notas de raspón en segundo término que le hacen ser un vino muy agradable para esas cenas entre semana en las que no está uno para muchas florituras (más bien para ninguna). Me bebería otra botella para terminar de tomarle el pulso.

- Magnolia Blanco 2007. Jean Leon. DO Penedés (5.53 EUR)
No conocía este vino de Jean Leon, de modo que lo eché a la cesta cuando lo vi en la tienda y sin perder de vista, desde luego, que tenía un precio asumible.
Ha resultado un vino muy agradable. Ligero, floral, fresco. Flores blancas por la mañana, miel con limón y manzanilla. Un ligero toque de amargor que queda como recuerdo en cada trago. Ha sumado tres junto a unas habas con jamón.

- Domaine Brana Irouleguy Axeria. Appellation Irouléguy Contrôlée. (20,2 EUR)
Tanicidad y astringencia a manos llenas. De inicio el aroma es desagradable, algunos de los presentes lo definían como ketchup o salsa barbacoa. A mi me parecía algo peor, algo así como la expulsión de metano que tenemos a bien los humanos producir (pedo niño, he dicho pedo). Desde luego está mejor en boca. Con el paso del tiempo se va limando y ambos puntos se van encontrando poco a poco y con el paso de las horas va ganando presencia.
Mejor al día siguiente. En cualquier caso cuánta austeridad la suya. Seco y distante pero educado, como un caballero desconocido. Es un vino que exige comida contundente. Lo primero que me viene a la cabeza es un botillo berciano.

- Nuviana 2007. Bodegas Nuviana. Valle del Cinca (2.42 EUR)
Vino para menú del día. Si hubiera este tipo de vinos como vino de la casa algo se ganaría en el consumo. Es un vino muy sencillo y no te da ni un poquito más de lo que pagas. Te lo puedes beber tranquilamente con el condumio diario, tampoco creo que les desagrade a los que toman el vino con casera o hacen sangría. Vaya, es un vino barato que sabe como tal.
Esto no es esencialmente malo, máxime si no te asusta demasiado la contraetiqueta en la que reza cosas como 'aromas/sabores a coco y tostados'. Asusta lo suyo, pero luego no es tan fiero el león.

- Blanco Nieva Sauvignon Blanc 2007. Viñedos del Nieva. DO Rueda (5.02 EUR)
Otro viernes más en el que soy el vivo retrato del conejito de 'Alicia en el País de las Maravillas'. Lo más rápido que soy capaz de cocinar algo que me atempere y sea razonablemente sano es una menestra de verdura de las de bote; vamos a darle un toquecillo personal para no aburrirnos demasiado con un poco de cebolla rehogada, dos toques de comino, un buenos días de pimentón dulce y un sayonara de curry suave. Añadir caldo de verdura y en 15-20 minutos vuelves a ser medio persona.
Le ha tocado a este vino, mira tú, acompañar la comida express. Sigue en buena forma. Pleno de viveza y acidez, incluso me parece que sigue teniendo un ligerísimo toque de carbónico. Siguen en primer plano el maracuyá y notas herbáceas. Muy recomendable.

Punto y aparte. Otra reflexión.
Si cocinar es un acto de amor el cocinar canelones es un acto de devoción. No lo dudes, si alguien cocina canelones para vosotros, sin ser un profesional o tener la técnica depurada por años de práctica, es que os quiere aunque sea un poquito.
Escoger los ingredientes, prepararlos, cocer la pasta del modo adecuado; suficientemente cocida para que no quede cruda, pero firme en modo suficiente para formar el canelón. Rellenar, bechamel, rallar el queso... ¡Con lo sencilla que es la lasaña! con sus capitas unas detrás de otra, pim-pam-pum y listo. Venga, que no ha sido ná. Ya están los canelones en el horno... pero tengo más hambre que el perro del afilador. Parafraseando absolutamente a un cocinero me viene una idea al sombrero que es tan buena que no parece mía. Mientras se terminan de hornear los canelones hago una crema de calabaza y a fuego fuerte marco unas lonchas de papada (son los ingredientes que los rellenan). Tuesto pan, cucharada de crema de calabaza, sobre este la carne y un toquecillo de sal. ¡Ñam!
Para esta tapa improvisada y los posteriores canelones he abierto el siguiente vino:

- Gran Coronas Reserva 2004. Miguel Torres, S.A. DO Penedés (10.54 EUR)
Este es un vino que suele pasar desapercibido en los anaqueles. Bien es cierto que la etiqueta no ayuda pues no hay nada en ella que te pueda resultar atrayente. ¿Cómo llegué a esta botella? En un hilo de Verema se comentaba que posiblemente Torres es una bodega infravolarada. Independientemente del transcurso de aquella conversación la opinión, acerca de este vino, del forero que inició el hilo me pareció suficientemente fundamentada como para buscar una botella y probarlo.
Hecho. Descorchada y probada. En efecto es un vino que está muy rico. En este momento está en una fase en la que se funden las notas de guindas en licor con otras de tabaco, cueros. Todo ello moviéndose de forma ligera y viva. Sabroso.
El coupage es mayoritario de Cabernet Sauvignon y es un hecho suficiente como para que me esperase un vino denso y oscuro, sin embargo se encuentra lejos de ello a todos los niveles. Este es un vino ligero, siendo esto una cualidad que observo positiva e idónea para acompañar la comida. Intentaré observar su evolución en el tiempo.
Ha acompañado muy bien los canelones y me ha parecido un vino excelente para la mesa. Fin primero y último del vino.

Retomamos la entrega mensual de "¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los '80?" con un nuevo vídeo. ¿Cómo decirlo? Por favor, aquellos que tengais el alma sensible, no lo veais. Si sois fácilmente impresionables, no lo veais. Y sobretodo: Niños, no hagais esto en casa ni siquiera en presencia de un adulto.
¡Calofrús!





P.S. La imagen proviene del espacio de Getsuruito en Flickr. Posiblemente alguien se pregunte qué significa esta imagen, sencillamente el título del post no deja de recordarme la frase: "Disculpe usted el equívoco. - dijo el pato bajándose de la gallina - "

sábado, 10 de enero de 2009

¡Sí, nena!

Me parece estar oyendo al Capitán Brannigan al caer en la web de Slurpswish. Si es que nos ponemos a despojar de parafernalia el mundo del vino, te lias, te lias... y te quedas con lo justito: Personita, copa y vino ¡Pa'qué más!

domingo, 28 de diciembre de 2008

Viajar: Cuatro paredes y una copa (o dos).

Comparte el vino con la literatura el ser uno de los medios de transporte más curiosos de los que existen. Te permiten viajar en cualquier época del año, ya sea temporada alta o temporada baja. Es rápido, limpio y contamina bien poquito. Te permite viajar cómodo y ligero. Tú escoges cuándo, cómo e incluso puede que con quién.
Te permite además viajar en el tiempo, a vendimias pasadas, a situaciones vividas a momentos que vienen a tu memoria mediante el vino que estás bebiendo. Te permite no sólo viajar a lugares conocidos, si no que te permite volar en décimas de segundo a rincones y situaciones que nunca has vivido, que nunca antes has bebido. La niebla de una mañana en Toscana, el Atlántico batiendo la costa francesa o el levante alborotándolo todo en Sanlucar de Barrameda. Sí, sin duda el vino nos permite viajar a lugares que nunca has pisado y verlos claramente en cada sorbo, aunque para ello haya que cerrar los ojos. En ocasiones para ver las cosas con total claridad es necesario cerrar los ojos.

Análogamente a como ocurre con la literatura cuanto más viajas más ganas tienes de seguir haciéndolo. Este año he viajado por Loira, Burdeos, Alsacia, Champagne, Beaujolais, Mosela, Palatinado, Eslovenia, Niagara Falls... y también me he quedado más cerca, pues he tocado Rioja, Ribera del Duero, Penedés, Priorato, Montsant, Alicante, Valencia, Jeréz, Sanlucar, Bierzo, Castilla-La Mancha.... Algunos que se me habrán olvidado y otros muchos que no se me van a olvidar. ¿Muchos? ¿pocos? Ahora que lo leo en voz alta me doy cuenta de lo poco viajado que estoy, si bien y en cualquier caso siempre con la promisión de que lo que venga sea más y mejor que lo que se deja atrás. El siguiente viaje comienza cuando ha finalizado el anterior. Sigamos viajando. Sigamos bebiendo.

Este mes he viajado por los siguientes lugares:
- Colet Assemblage Extra Brut. Bodega Josep Colet. DO Penedes.
Degollado Oct/07
De color más cobrizo que en ocasiones anteriores, lo he bebido pensando en un Roscón de Reyes. Debo estar sugestionado por las fechas, pero le he encontrado notas de bollería, fruta confitada, almendras... Lo dicho, un roscón antes de tiempo.

- Viña Cubillo Crianza 2002. Bodegas López de Heredia. DOC Rioja (8.5 EUR)
Botella muy distinta a la que había bebido en alguna ocasión anterior. Frente a aquella estimulante botella anterior que invitaba a beber y más beber encuentro en esta un color evolucionado y aunque el vino estaba suficientemente correcto y bebible se mostraba ciertamente exhausto. ¿Se ha caido o mala conservación?
Hasta hace poco me había quedado con esta impresión, pero un post reciente del amigo Camblor me hizo enarcar convenientemente la ceja, pues como podeis leer no he sido el único al que le ha ocurrido esto. ¿Trígono de casualidades? Pues no te digo yo ni que sí, ni que no, veremos si seguimos tirando del hilo y esto ha sido un mero tropezón de botellas concretas.

- Viña Bosconia 1998. Bodegas López de Heredia. DOC Rioja (12.54 EUR)
Días de niebla y lluvia. Busco en la nevera algún vino, me encuentro con esta botella y con algo que no había reparado hasta hoy. La cápsula se encuentra ligeramente abultada. ¡Ay! me empiezo a inquietar. Lo compruebo y en efecto en algún momento esta botella había rezumado y no me había dado cuenta hasta hoy. En fin, para mañana es tarde, de modo que será cosa de abrirla a ver qué hay.
Bebo algunos sorbos mientras cocino, para comprobar, primero en el color y luego todo lo demás, que no está todo lo fresco que debiera estar a estas alturas. Una lástima. En cualquier caso sigue estando rico, con suaves tonos de "madera-LdH", guindas en licor, cuero, tabacalera y jabón de afeitado. Me rio mientras cocino los callos con garbanzos recordando las letras de Abraham García en las que decía que los callos, como los besos, o son con lengüa o no son. Se enfrían, de modo que soy yo quien dice ahora que Verba volant, los callos manent.

- Fuentespina 2007. Bodegas Fuentespina. DO Ribera del Duero
Sorprendente y sorpresiva sorpresa. Por un lado esta botello llegó en la habitual cesta de Navidad y por otrooooo... pues que es el segundo vino de Ribera del Duero que me gusta este año. ¡Que suenen los pífanos y timbales si'l vous plait!
Es un sencillo vino joven y me ha resultado bien agradable. Fruta roja, algo de chuches y nada de sobremadurez con un grado alcohólico contenido. Buscando por ahí parece que el precio anda entre los 4-5 EUR lo cual le haría tener una buena RCP.

- Marcel Lapierre Morgon 2006. AOC Morgon. (12 EUR)
Cuvée sin sulfuroso.
Congregose la animalidad toda en el interior de esta botella. Era el arca de Noé y no faltaba ni uno solo de los animales de la creación (he pasado lista "porsiaca"). Mortal para la pituitaria oiga. He mantenido el vino abierto durante cuatro o cinco días y no había más que olores animales en una cantidad absolutamente insoportable. Lamentablemente se ha ido por el fregadero.

- Itsas Mendi 2008. Bodegas Itsas Mendi. DO Bizkaiko Txakolina (8.9 EUR)
Un toque de primavera que me lleva junto al mar en este frío invierno. En este momento se encuentra muy disfrutable. Hierba recién cortada, hinojo, piña, un ligero toque amargo al final con un paso más denso de lo que te puedes esperar visto sus aromas tan frescos. Un vino muy vivo, alegre y jóven en este momento.

- Acústic 2007. Acústic Celler. DO Montsant (12.9 EUR)
Me ha dejado bastante indiferente. No voy a ponerme a buscar palabras para describirlo o para hacer un listado de descriptores al uso, porque lo cierto es que no me ha motivado a nada en absoluto. Un vino correcto sin más. Muy corto para el precio.

- Vega Almarana 2001. Hnos. Ortiz Granero, C.B. Vino de la Tierra de Extremadura.
Un vino invisible. Desde el momento en que el líquido toca los labios este se desvanece. Decir corto es quedarse idem. Beber y olvidar simultaneamente.

Interrumpo la programación habitual y en lugar de una nueva entrega de "¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los '80?" os dejo con una canción que viene a mi mente en estas fechas (es que a mi la Navidad como que no...)



Nota: La imagen proviene de la galería de imágenes de FredArmitage en Flickr.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Felices Fiestas!

Que paseis una buena noche y bebaís buenos vinos. Os dejo con unas fotos de esta mañana en el mercado central de Valencia. (La gamba a 35€ el cuarto)

jueves, 18 de diciembre de 2008

Momento Warhol



Adeplús y por el mismo precio podeis ver otro vídeo con la intervención del amigo Iñaki.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Los Siete.

Lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia, soberbia.

Todos, en mayor o menor medida soy pecador de los siete y si de alguno no lo soy seguro que estoy en camino. Y lo peor ¡sin arrepentimiento! Como siete pecados este mes han sido siete los vinos, a saber:

- Tierras de Albares 2006. DO Bierzo (5,08 EUR)
Otra muy buena mencía sin maquillaje. Fruta negra muy madura que está escondida detrás del notable toque vegetal y con un agarre en boca que le da una presencia rústica bastante interesante. Tiene personalidad. Estoy dándome cuenta de que estas mencías sin madera le van muy bien a la legumbre invernal. En el caso de hoy unas lentejas. Lo dicho, un mencía muy recomendable con muy buena RCP. Sigo en mi línea de mencías sin madera.

- Cuatro Pasos 2006. Martín Codax. DO Bierzo (6,04 EUR)
Mencía redondeada, como un toro afeitado. Tiene todos los componentes que esperas en un vino hecho con mencía. Frutos negros, toque vegetal y una ligera astringencia, todo ello embutido dentro de una esfera. No sé si merced a cómo se ha vinificado o bien debido al par de meses de madera; de esta última sólo se observa un ligero toque de café al descorchar la botella, de modo que bien por esta parte. En definitiva me ha resultado un vino agradable del que no me importaría beber más botellas.
Como he comentado en anteriores notas de cata parece que la mencía es un buen acompañante de la legumbre, en esta ocasión ha sido buena compañía para un cocido.

- Gaba do Xil Godello 2007. Compañía de Vinos de Telmo Rodriguez. DO Valdeorras (6,83 EUR)
Redondo, redondo. Para importar o exportar dando igual el sentido de la marcha de las cajas. Imposible que no te guste. Improbable que te enamore.

- Colet Blanc de Blancs Extra Brut Traditionnelle. Josep Colet. DO Penedes. (aprox 8 EUR)
Poco tiempo para hacer la comida, estrés, prisa. No hay descanso. No hay tiempo. Necesito un vino que me haga sentir bien, cómodo. Que me haga sentir en casa cuando beba el primer sorbo.
Mmm.... aunque la primera copa mostraba un carbónico más que vivaz desde ahí se ha mostrado tan cremoso como las ocasiones anteriores. Durante el tiempo que ha durado la cocina del marmitako me ha hecho sentir bien. Me acostumbré a decir Gemütlich.

- Heymann-Löwenstein Schieferterrassen 2006. Mosel-Saar-Ruwer (15 EUR)
Hoy no he comido más que un sandwich. Semana laboral larga y agotadora. Por favor, dejadme que tenga mi momento naif del viernes.
No voy a cocinar más que una tortilla francesa con atún de lata, sí, de ese que está de oferta en el supermercado más cercano. ¿Fashion? pues mira no, pero me temo hoy no doy para más. Una alimentará mi cuerpo, el otro alimentará mi alma.
Queso. Cerilla al encenderse. Lata de anchoas. Sólo unos segundos, despues... se llena la boca y te explota la riesling en en los sentidos. Miel, limón y la naranja del roscón. Riesling orondo con dos tallas de más... si no fuera porque se despereza en él un toque de sequedad que corta la línea que lo llevaba al dulzor y que le pone el debido corsé. Muy recomendable.

- Château Bouscassé 2004. AOC Madiran (10,6 EUR)
Conociendo el alto porcentaje de tannat (65% y el resto cabernets, según la página web de la propia bodega) que tiene este vino he considerado adecuado jarrearlo al menos una hora antes de probarlo. Durante el jarreo el vino muestra aromas de lo más amable a fresas maduras, aceitunas, algo de tocino. Esperaba encontrarlo así de amable en boca... ¡zas! Tremenda tanicidad que me deja totalmente noqueado. Algo tremendo. Me ha ganado. Fin del primer round. ¡Pa'bernos matao!
Veamos qué me encuentro al día siguiente. Toda esa tanicidad se ha ensamblado con el resto del vino y ahora le da un giro rústico de lo más atractivo, estando ligado a otros elementos de este vino, como son su firmeza y dureza. Es un vino realmente potente y lo digo en el buen sentido. Los que me conoceis sabeis de lo poco que me gustan los vinos que sacan pecho y son pura potencia a golpe de extracción y grado alcoholico, sin embargo este es... ¿cómo decirlo? Potencia esencial. Es como si este vino fuera así sin pretenderlo, como decía el escorpión: Está en su naturaleza. Esa rusticidad y potencia hace que pasen desapercibidas otras características, porque ahí de fondo tiene una acidez que también es reseñable.
¿Con qué tomarlo? He optado por un choque de trenes. A la potencia, más potencia. Se ha terminado de hacer buen amigo de un plato de manitas de ministro y a la cena unos níscalos cocinados en esa misma salsa.
Recomendable si buscas un vino sin atisbo de sutilidad. Vistas las credenciales con las que se presenta me pregunto como evolucionará. Me puedo equivocar, y es lo más probable, pero creo que tiene lo suficiente para crecer con el tiempo.

- Borsao Selección 2007 Blanco. DO Campo de Borja. (4.3 EUR)
Manzanas, manzanas y más manzanas. Un paso oleoso, con la acidez justa y un deje amargoso que completa el conjunto. Sencillísimo, pero solvente. Buena RCP.

Como veis este mes toca post corto. Lo breve, si breve, dos veces breve. Era así ¿verdad?
En cualquier caso no me voy sin dejaros una nueva entrega de "¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los '80?". Os dejo un vídeo que no es la versión original, pero parece todo un epítome de aquellos tiempos.



Nota: La imagen corresponde a "Los Siete Pecados" de El Bosco.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Volver a ser un niño.

En ocasiones querría volver a ser un niño, a un tiempo en el que el mundo era inocente o en el que quizá los inocentes eramos nosotros. Era un mundo en el que era sencillo distinguir a los buenos de los malos. Los malos eran los indios y los buenos siempre los vaqueros.

Volver a ser un niño para poder tener de nuevo esas miles de primeras veces. La primera vez que vi el mar. Eran las primeras horas de la mañana tras una larga noche de viaje. El sol provocaba incontables reflejos en esa enorme e hipnótica masa azul. No era consciente en mi absoluta inocencia de la magnitud real de aquella inmensidad. Todavía hoy recuerdo las sensaciones de aquella primera vez que vi el mar.

Volver a ser un niño y volver a leer por primera vez esos libros que te acompañaban al merendar. Ser uno más de Los Hijos del Capitán Grant, explorar 20.000 legüas en un viaje submarino, ser un correo del Zar como Miguel Strogoff, tan caballero como Ivanhoe y tan perdido como Robinson Crusoe. Noches en las que el sueño te encuentra escuchando el atormentado y cadencioso paso del Capitán Achab en la cubierta, mientras todos soñamos con encontrar a esa maldita ballena blanca. Una lista casi infinita de primeros libros y primeras aventuras literarias. Libros que nunca se olvidan.

Volver a ser un niño también desde un punto de vista enológico. Esos primeros vinos que consiguieron despertar en ti el interés, que estimularon algún resorte oculto escondido en tu cerebro. Desde esa niñez enológica sólo queda crecer, evolucionar, madurar. ¿Hacia dónde? Eso nunca se sabe. Hay miles de caminos a explorar, miles y miles de vinos a probar. Miles de vinos a beber.
Ese camino que cada uno hace como puede, como todo en la vida. Al principio todo es nuevo. Blancos, tintos, rosados, espumosos, generosos, dulces... toda una panoplia de colores, sabores, olores, formas de vinificación, uvas distintas, paises... ¿Paises? Sí, paises. Antes de llegar a meterte más en este mundo los límites del mundo conocido son Rioja, Ribera del Duero, oyes rumores de Jerez, Francia sólo significa Burdeos y Champagne; y Portugal, que hace Oporto. Y ya está, no existe nada más en el mundo que esos pequeños esbozos. Caminas, lees, bebes, aprendes y el mundo se hace cada vez más y más grande. Más paises, más zonas, más productores. Maravillosamente inabarcable como el mar de mi infancia.

Cuando todo es nuevo, todo te entusiasma; como a un niño pequeño ¿no creeis? Los vinos jóvenes, los que tienen más crianza, algunos grandes reservas tradicionales se cruzan en tu camino y los miras extrañado porque no sabes ni como mirarlos. Probar y probar, beber y beber. Aprender. Aprehender.
Sigo probando todo lo nuevo que puedo, pero con una base más firme que hace que estas pruebas sean mucho más controladas que en un principio. Ya no son pruebas alocadas sin orden ni concierto, si no que son pruebas dirigidas al aprendizaje. Zonas poco exploradas y sobre las que deseas aprender un poquito más, productores a los que quieres tomar la medida, variedades de uva en determinadas vinificaciones. Y entre tanta bebienda, como en la lectura, siempre le haces un hueco a los clásicos. Siempre hay que intentar hacer un hueco a esos vinos que son para ti un valor seguro y para los que siempre encuentras un momento de atención.

Todo esto daba vueltas por mi cabeza cuando un comentario de Miriam actuó como catalizador de estas ideas. ¿Cómo ha evolucionado mi gusto en estos años? Quizá se ha hecho más amplio. Al menos eso quiero pensar. Disfruto igualmente de vinos jóvenes, de vinos con mayor crianza y de vinos en diversas formas de elaboración. Sí es cierto que he aprendido a valorar lo increiblemente complejos que son los vinos blancos. Suelo decir que algunos vinos tintos han conseguido gustarme mucho, pero sólo algún vino blanco me ha conseguido enamorar.
La clave del vino que me gusta está en que intento valorar subjetivamente un vino en lo que es, en su entorno y en lo que pretende. No le pido lo mismo a un vino joven que a uno que haya sido elaborado de otra forma. No le pido lo mismo a unas uvas que a otras, a unos elaboradores que a otros y a unas zonas que a otras.
Puede parecer pretencioso que me cite a mi mismo, pero la vara de medir que se puede utilizar para mi gusto sigue siendo el post con el que me presenté.

Quiero pensar que mi gusto por el vino era en su inicio un enorme pegote de arcilla, que la bebienda ha ido esculpiendo para dar forma a lo que es actualmente. Sin despreciar ningún tipo de elaboración, si no viendola en lo que es y lo que pretende ser. Habrá que seguir bebiendo para seguir formando el gusto.

Aun así, en ocasiones, sigo echando de menos volver a ser un niño.




Nota: Este post ha sido escrito con alguna copa de uno de los vinos más potentes que he podido beber. Potencia esencial y, raro, me ha gustado: Château Bouscassé 2004. Ya os comentaré mis impresiones respecto a este vino en el próximo resumen mensual.

Créditos: La fotografía procede del site de Wili Hybrid en Flickr