...de mon âge savent bien ce que c'est d'être heureux et les yeux dans les yeux, et la main dans la main.
Así es el comienzo de una canción francesa que yo malcantaba de niño. Ya ve usted, amable lector, que con seis años salió romanticón el crio y en lugar de cantar el anodino y letárgico Frère Jacques, me dio por Françoise Hardy.
Me apetecía hacer mi particular Tres Colores en forma de vinos, de modo que ahí voy, con un vino de cada color.
Comenzamos con un vino rosado para los últimos coletazos del verano que, como siempre, ha sido el más caluroso de los que se recuerdan (¡tenemos memoria de pez!). El vino en cuestión es el Domaine des Baumard 2006; un rosado del Loira, que nos trae frutas rojas, parafina para velas, cáscara de melon y piel de uva tinta. Muy sencillo y muy agradable, sin notas discordantes, que le han permitido acompañar igual de bien un bocadillo de chorizo (ya lo digo yo, ¡¡¡¡¡ qué bajón de glamour por Dios !!!!! ), tostadas de chutney de higos con queso de cabra, sobrasada a la plancha con hierbas provenzales, etc. Muy versatil por los 5-6 EUR que costó.
Como quiera que el mes avanza y las temperaturas comienzan a suavizarse se vuelve posible el ingerir alimentos más consistentes que aquellos que suelo consumir en verano. Vuelve a mi dieta alguna carne más consistente y para ella el instinto te hace descorchar algún vino tinto. Encontré esta botella en un rincón de saldos y, alma sensible como soy, no pude evitar traerla a casa. Se trataba de una botella de Domaine Combier Crozes-Hermitage 2005. Lo que este vino nos ofrecía para acompañar la carne era fruta negra en sazón, un toque especiado, ¿humo lejano?. Al principio tenía unos toques vegetales que me dejaron algo desconcertado, si bien dejando respirar al vino todo se redondea para dar un vino muy amable. No estaba mal para los 15 EUR aproximadamente que vino a costar.
Por último el vino blanco. Cansado como estaba me apetecía algo sencillo en la cocina y recordé que tenía atún en la nevera, aunque me faltaba algún ingrediente para el marinado, concretamente el limón. Uy, pues no había limón en la tienda. Ni lima. Bueno, pues una naranja tendría que valer, al fin y al cabo era la acidez cítrica la que necesitaba para el marinado. Pues venga, soja, zumo de media naranja, un diente de ajo fileteado y un trozo de raíz de genjibre cortada del mismo modo. Cuarenta minutos de marinado del filete de atún y tratamiento de plancha muy fuerte le han dado un aspecto excelente, con el interior sonrosado. Muy jugoso.
En el tiempo que estaba marinando el atún se me ha ocurrido aprovechar la media naranja. He tostado pan, sobre este láminas de huevas de bacalao y sobre este un gajo de naranja. Oigan, ¿saben que hay veces que mi neurona sirve para algo útil?, porque este invento está bien rico y me lo apunto para ocasiones posteriores.
Para acompañar las viandas he abierto una botella de Les Argilles du lias 2006. André et Mireille Tissot, de Côtes du Jura, y lo que me he encontrado es un vino voluminoso, poco definido. Redondeado, aunque de vez en cuando asoma alguna arista a la cual agarrarse. Sólo ha sido comparsa de la comida. Volvería, quizá, a beberlo por darle otra oportunidad, puede que de otra añada, pero no me apetece comprar otra botella. La broma a este precio (23 EUR) deja de tener gracia.
Os dejo como comencé, con la canción de Françoise Hardy que he vuelto a taraear tantas décadas después. Por cierto, antes de verlo tomaos una Biodramina o dos...
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sábado, 26 de septiembre de 2009
Tous les garçons et les filles...
Publicado por
José Luis Giménez
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Etiquetas: Domaine Combier, Domaine des Baumard, françoise hardy, Jura, Tissot, tous les garçons, tres colores
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